OTRO DÍA SIN IDEAS

07-10-2020

Envigado 1 – AMÉRICA 1

OTRO DÍA SIN IDEAS

El primer gran mérito del entrenador ha sido destruir el eje del equipo campeón; los tres de la mitad del campo. Sierra parece un volante extraño, apático, perdido y sin respuesta mientras que Carrascal y Paz hoy fueron al frío banco de suplentes. Antes de cualquier bostezo o destajo, el Rojo ya perdía el juego. Arias, Sierra, Segovia y un achique ligth de Chaux conspiraron para el primero del rival que trajo la familiar rabia repentina.  Los de blanco, amparados en la carencia de ideas y fútbol plano, buscaron el empate y con tenues ataques asomaron al arco rival. Vergara que si no está no hay esperanza y Adriancho que juega con una enorme carga encima, llevan el peso ofensivo de un equipo pluma en ese extraño arte de atacar.

Adriancho y Vergara tocaron el balón en el área. Si se juntan hay ilusión. Y el juez y luego el VAR justificaron los deseos a la distancia; penal. ¿Penal? Adriancho lo perdió dejando en la postal de su mirada una imagen que arruga cualquier corazón escarlata. El VAR ordenó repetirlo y tras un ligero haz de impaciencia e incredulidad, Adriancho lo mandó a la red y antes de celebrarlo o sentir la alegría genuina de marcar un gol con esta camiseta, buscó el balón para patearlo de nuevo a la red con rabia y manchas de desahogo. Gol de América. Un poco seco y frívolo. Un poco triste y anodino. ¡Gol de América! Entre toques insulsos y ojeando cada segundo el reloj, el primer tiempo terminó dando paso al segundo donde América de Cali perdió el interés por el juego.

El segundo tiempo se puede contar en bostezos, madrazos sordos y afán por encontrar respuesta al cuestionario que surge cada vez que el equipo toma el balón. No hay ideas, no hay vocación. El entrenador desde la raya gesticula, aletea y grita explicando a sus jugadores los rudimentos de una estrategia maravillosa inspirada en escuelas leprosas de Rosario. En la cancha los jugadores tocan el balón al tiempo que la apatía recorre los pliegues de su piel. No hay ideas, no hay vocación y a veces falta ambición y determinación para patear el tablero y al fin jugar al fútbol.  Entre bostezos y rabia termina el partido que a la luz del resultado se antoja positivo al recordar de inmediato el 4-1 que nos empujaron el año pasado, pero que en el prisma del equipo campeón sigue dejando las dudas que nos acompañan cuando en medio de la cuarentana nos dieron la noticia que aún sigue siendo inexplicable.

Hoy vamos a dormir con un punto que no teníamos esta mañana cuando el día me encontró revolcando letras y hurgando pensamientos para sostener en mi mente el equipo resplandeciente que regresó la gloria y que paso a paso, día a día, entre virus y protocolos se esfuma cada 97 minutos en una cancha de fútbol llena de tribunas vacías y banderas huérfanas.  Sumamos y al final es lo que importa en este juego de pelota y de pelotas. El domingo será otra jornada para volver a sumar así las ideas no acompañen el sagrado rito del fútbol y sigamos viendo al equipo resignado a las obsesiones de su ignoto entrenador. El domingo será otro día. ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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