EL OCASO DEL 28

EL OCASO DEL 28

AMÉRICA 0 – Inter 0

La felicidad era absoluta. Los fuegos pirotécnicos abrazaban el cielo que parecía caerse de alegría con los cantos de victoria que brotaban de las tribunas. Pisano de un derechazo suave y premonitorio vencía el ayuno de un pueblo entero representado en una generación golpeada que nunca había visto a su equipo en Copa Libertadores. Luego Rangel y un misil al ángulo y unos minutos después Volpi y la sentencia que llevó aquel viaje al clímax perfecto —Vamos a salir campeón – Esa noche del 28 de noviembre América de Cali, el grande del continente regresaba a la fase de grupos de Copa Libertadores de América. Esa noche del 28. Esa noche del 28 que se siente tan lejana.

Diez meses después ese sueño termina con estrépito y frustración. Con rabia y dolor. Lamentando cada instante trascurrido desde la fantástica victoria en Santiago hasta el lánguido empate de hoy. Esta noche América de Cali debía ganar y al parecer ese mensaje no llegó a la cancha. De aquel resplandeciente equipo de la noche del 28 y de ese pragmático y sobrio de Santiago solo quedan migajas. Un equipo enclenque, desprovisto de cualquier plan o idea de juego, sin ambición, triste y ruin. Un equipo que dirige un señor que viaja en un mundo paralelo donde no llega el coro de “Burro” “Burro” y donde leones gobiernan reinos con centauros, cíclopes y flores navegando en ríos amarillos. ¡Pusilánime!

La defensa es una recocha y el medio campo un amasijo de incongruencias.  Si no está Vergara el fútbol se muere de inanición y Adriancho lucha con el corazón contra esa bazofia y las críticas que llueven a la distancia… El rival, un enjuto Inter, un equipo que dista del que inició la copa y lleno de bajas y problemas perdió un jugador a falta de 30 minutos… Ni bajo esa circunstancia América de Cali y su pomposo entrenador se le dio la gana pasarle por encima y meterlos bajo el arco. Apenas un remate de Santiago Moreno al palo y un par de llegadas tímidas el arqueo ofensivo de un equipo con la obligación de ganar.

Termina bajo un lúgubre escenario el cuento maravillo que empezó la noche del 28.  Once años para tirar a la basura el regreso a Copa. Once años para regresar al torneo local con el rabo entre las piernas y las orejas caídas. Para qué denostar y putearlos. Para qué si con sus decisiones nos dicen que les vale huevo nuestra opinión y mucho menos nuestros madrazos y dolor. La noche del 28 cuando Rangel la mandó al ángulo y antes de que Volpi me dijera lo que iba a pasar pensé en la Copa Libertadores. Pensé en un par de partidos jodidos en el Pascual repleto, en uno lleno de expulsiones y patadas en Montevideo y en uno perfecto en Buenos Aires. También pensé en Volpi saliendo figura en una tanda de penales en octavos y una eliminación gallarda en cuartos de final cerca del rio de la plata. Esa noche del 28, ese bello sueño terminó y se archiva al lado de la imagen de Viáfara estrangulando a Mesa… Otra Copa Libertadores para el olvido.  ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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