LA ORDEN

AMÉRICA 3 – Patriotas 0

#EscritoConElAlma

LA ORDEN

Ojalá la orden haya llegado del banco de suplentes donde el entrenador gestionaba apuntes seguidos de indicaciones mudas aquí y allá. Hasta entonces el Rojo dueño del balón y los pases no así del fútbol y las opciones, se disolvía en la sal de 38 minutos lánguidos e insonoros.  La orden caló hondo en el fútbol apócrifo que se mostraba en la cancha. Carrascal tomó el balón y retrocedió cinco metros y Vergara fue a la izquierda donde ha sido germen de alegrías para el pueblo. ¡Eso era todo! Sin grandes pretensiones tácticas o lecturas de tratados de entrenadores holandeses. Lo evidente.

Carrascal pegó el balón a su pie derecho poniendo orden al juego y aterrizando las ideas que el equipo tanto ha carecido. Recogió un balón y lanzó un pase largo que con cada metro recorrido se disfrazaba de asistencia de gol. Arrieta asaltó la posición y la incredulidad sorda de su entrenador. Punteó el balón dibujando un sombrerito bambuquero sobre su marcador y con la mirada fija en la pelota más cierta convicción rasera; esperó la caída del balón que no tocó el césped y de un derechazo seco y ajeno a estos días de fútbol anodino marcó el primero de la noche. ¡Golazo! Carrascal, otra vez, esparció fútbol en la mitad del campo y dejó el balón a Sánchez, el joven a quien las críticas le llueven por quedarse anclado en aquel Puskas a Jaguares…Con su manía de no hacer goles corrientes y ante la embestida de cuatro rivales que iban por él, apoyó su pie izquierdo y con el derecho mandó un misil a la red que apenas puedo describir uniendo seis letras en medio de dos signos de admiración. ¡Golazo!

De ahí en adelante un trámite. Vergara volvió a ser feliz por izquierda y solo le faltó el gol, Arrieta jugó para que dejen de inventar por esa zona y Carrascal siguió poniendo luz a la noche con cada pase. Pérez ingresó y antes de que el minuto 90 cerrara una buena noche para América volvió a vivir. Jaramillo interceptó una salida del rival y Carrascal lanzó su hat trick de asistencias. Una precisa y significativa a los pies de Pérez, victima de esa cosificación mordaz a los jugadores fútbol, que definió sacudiendo el mal año que ha tenido. El partido terminó con Pérez bizco de alegría celebrando su primer gol con el Rojo ante una avalancha emotiva de sus compañeros que al parecer conocían de su viacrucis vestido de rojo. ¡Ganamos!

A pesar de la pobreza del rival sería injusto bajarle la caña a la victoria de hoy. Es cierto que el rival era impresentable, pero algunas veces colegas de este Patriotas han convertido noches en suplicios inexplicables. Es verdad que hay que jugar así frente a rivales con escudos más pesados y de mayor abolengo. Es verdad que hasta hoy el gran partido no asoma y que la credibilidad del entrenador sigue biche y lejos de madurar.  Ojalá el miércoles llegue otra vez la orden correcta desde el sitio correcto y al fin se firme un gran partido, bosquejo de ilusiones, contra rivales tan fuertes como los que vendrán. El ajuar y la expectativa de una orden acertada están listas para el miércoles. ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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