UNA LIGERA SONRISA

#EscritoConElAlma

América de Cali, eliminado, tardó en entender su rol en la tarde. Perdía el partido que traería consigo otra catarata lamentable de reproches. Tardó en entender que eliminado, con las aspiraciones sepultadas el sábado de forma ruin, restaba terminar con solo unas goticas de dignidad.  Mejoró y encontró en la cabeza de Medina el empate que  para muchos soberbios alrededor iba a ser una terrible pesadilla. Gol de América. El corazón tímidamente saltó y una ligera y casi imperceptible sonrisa se trazó en el rostro de quienes anhelábamos desde el sorteo, llegar vivos a luchar en esta última fecha.  El gol acabó con el rival… Profesor Pinto, los partidos de futbol no se ganan en la víspera.

Por un instante absurdo olvidé la eliminación y decidí, en la intimidad de la conciencia, ver el partido como si realmente hubiera sido esa batalla épica que tanto esperé. El rojo fue práctico como pocas veces sucedió en el cuadrangular y serio en la cancha como casi nunca.  Los nervios que bullían de la tribuna eran el condimento perfecto para el toque parejo y preciso que hoy sobró, pero que por desgracia escaseó en los momentos claves… Ya para qué, América. Ya para qué. Qué tarde le vienes a poner temperatura al fútbol América, si ya no vale y el tiempo sepultó la ilusión.

Un zapatazo de Sierrra, que al final resultó ser un mensaje de rebelión y un instante impensado que fue maravilloso, arranco de mi garganta en silencio el último gol de este semestre maldito. Agaché la cabeza reprochándome en silencio los yerros de estas semanas agónicas. Cómo duele el primer partido y resbalón de Segovia. Cómo duelen los primeros cinco minutos en Ipiales y el remate absurdo de Aristeguieta. Cómo duele no tener un jugador de jerarquía y un arquero que deje dormir tranquilo a un entrenador de categoría. Cómo duele la que desperdició Aristeguieta el sábado cuando el guaro me miraba de reojo… Cómo duelen las malas decisiones y el presente gris. Cómo extraño jugar una final, un título, una vuelta olímpica, las caravanas de carros forrados en harina y licor. Cómo extraño el aroma a campeón. Cómo te extraño, América de Cali. ¡Gooool! Gol de América, carajo.

El equipo jugó 20 minutos con diez hombres y mucho coraje.  Segundo a segundo construyó una victoria justa ante la mirada incrédula de Pinto y su gente. El partido terminó. Volvimos a ganar en esta cancha con categoría y oficio como grandes nóminas con el diablo en el pecho lo hicieron… Suspiro de resignación porque entiendo que pasarán varios lustros para volver a ver una nómina así y quizás dar la cuarta vuelta olímpica en este estadio.  Es una victoria insulsa y barata porque aun con esa tímida y puta sonrisa en el rostro, la procesión, la de once años ayunando desde la noche del 21, se lleva en el alma y pesa tanto como la desgracia. Vamos, América. Dame una alegría, déjate de joder… Dame más que una ligera sonrisa. Esta hinchada lo merece, déjate de joder. ¡VAMOS, AMÉRICA!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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