UNA GRAN NOTICIA

Alianza Petrolera 0 – AMÉRICA 2

#EscritoConElAlma

UNA GRAN NOTICIA

Santiago Moreno, el joven del instante de felicidad en el año de la pandemia del siglo XXI, retrocedió a recibir un balón enviado por Carrascal. Antes, Yesus Cabrera había recogido el balón en la mitad del campo y, previa georeferenciación de cada metro cuadrado de la cancha, tocó a su socio y corrió a recibir pues pudo notar el movimiento plástico de Moreno. Santiago Moreno entregó de primera a Yesus y corrió al centro del área… El balón cayó sobre sus pies y un soberbio control le dio el espacio suficiente para acomodar el balón al fondo, para sonreír, gritar gol y bailar. Baile, Santi. Baile.

El rival, a pesar del gol y otra clara que Moreno falló, encontró en la mitad del campo del Rojo orificios y sendas grietas que lo llevaron a meter tres pelotas en los palos y cargarse con la brizna de tranquilidad que supuso el gol de Moreno. El Rojo no volvió a atacar y Lucumí y Vergara apenas era sombras adheridas a la raya. Ureña tomó el lugar de Yesus. Vergara fue a su lugar, (la izquierda, profe), Lucumí a la derecha donde tampoco aportó mucho y Ureña junto a Paz. El Rojo fue diferente y refulgente. Dejó el rol de reparto y empezó a sentirse al fin el protagonista de una tarde en la que no podía fallar.

Aldair tomó el lugar de Lucumí. Despejó un tiro de esquina con un golpe de cabeza que fue a parar a los pies de Moreno. Aceleró, meneó la cadera, levantó la cabeza, siseó y observó la carrera de Vergara. Le entregó el balón. Vergara aceleró, meneó la cadera, levantó la cabeza, siseó y observó la carrera de Carrascal entrando al área. Lo ignoró. En cambio, tiro una gambeta saltarina y tras dos pasos implacables conectó el balón con un derechazo infernal. Un derechazo tajante, inapelable. Un misil, un obús. Un derechazo hercúleo. Un remate acerado al ángulo donde se agotan los adjetivos y un simple ‘golazo’ se queda pequeño ante semejante prodigio. ¡Qué gran noticia! El gol y su ubicación en la cancha le devolvieron la confianza y volvió a ser el de la camiseta once.  El de la gambeta alegre, el impredecible, el diferente y la gran esperanza. ¡Qué gran noticia!

El juego terminó. América ganó un partido importante y respira porque sigue en la pelea defendiendo el título, los títulos. Respira porque sabe que el oficio de clasificar depende únicamente de ellos y de su convicción y talante. Porque el miércoles se viene el partido rompedor. Un juego de esos que se adoptan como prólogo de alegrías inesperadas y de los que este equipo, mi equipo, su equipo, el bicampeón de Colombia, se jacta de enfrentar con nervios de acero, fútbol y unos güeeeevos del tamaño de la ilusión del tricampeonato. América sonríe porque Andrade se consolida, porque Paz maneja la quinta amarilla, porque Ureña siempre entra bien, porque Santiago Moreno es la sonrisa que reemplaza la sonrisa del capitán, porque Carrascal anda en modo siete de diciembre y porque Duván Vergara parece que está de regreso y esa es una gran noticia. ¡Vamos, América! ¡Vamos, bicampeón!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

Graterol – Arrieta – Andrade (Quiñones H.) – Torres – Ortiz – Paz (Sánchez)  – Carrascal  — Cabrera (Ureña) – Moreno * (Quiñones D.)  — Vergara *– Lucumí (Rodriguez A.)

2Shares
Ir arriba
× WhatsApp