REALIDAD

#EscritoConElAlma

Gol de Millonarios.

Atrás quedó un inicio prometedor, un abrazo de mamá, el augurio positivo de un buen hombre y la fe ciega recargada toda una semana esperando este partido. También quedó atrás parte de la esperanza, porque con el marcador abajo frente a un tremendo rival, dirigido por un tremendo entrenador, sería utópico pensar en la remontada. En 45 minutos los nuestros no patearon al arco. Así es muy jodido.

Sin embargo, un inesperado héroe se vistió de rojo. El juez cargó la balanza y en 8 minutos del segundo tiempo expresó su deseo. Hasta ese momento había llenado de amarillas al rival y selló su libreto expulsando al lateral derecho de ellos. ¡Vaaaaamos!  Por desgracia, nada cambió. O mejor, sí cambió.  Millonarios fue práctico, ordenado, y seguro. América fue ansioso, desordenado, amorfo, acéfalo. Una canallada.  Mientras el rival era orientado por un entrenador de caché, el nuestro lanzaba tiritos como jugando batalla naval.  El histriónico Jersson, (me duele esto) no entendía lo que pasaba en la cancha y se diluía entre la impotencia y la incapacidad, que ni siquiera con la venta de humo pudo cubrir. Metió cambios, amontonó hombres arriba, gritaba, gesticulaba, caminaba de lado a lado pero jamás entendió lo que sucedía a unos metros de su nariz.

Como si fuera poco. Como si este baño de realidad no fuera suficiente y la ilusión de al menos empatar estuviera pegada con saliva, Millonarios marcó el segundo firmando en San Fernando una declaración de realidad. Ya  ni quedaban ganas de alentar. No porque el corazón no lo ordenara sino porque la inferioridad en la cancha y en el banco eran estruendosas. El rival seguía serio y aplomado mientras América, América dada pena…

La realidad es inobjetable: América se pasó 94 minutos sin patear al arco de un rival que estuvo con 10 jugadores durante 43 minutos y en tres instantes estuvo con nueve. La realidad es que hoy vino un equipo (en todo el sentido de la palabra) y enfrentó a una comparsa de feria de pueblo. Estoy puto. No hay derecho a que vengan al Pascual y nos la unten de esta manera. Ni con el árbitro descaradamente a favor fuimos capaces de patear al arco. Así no, América. La realidad es que el corazón esta emplastado de dolor, rabia y hasta resignación. La realidad es que no hay margen de error. Quedan solo 12 puntos porque a este Millonarios no le podemos ganar. ¡Era hoy maldita sea! Era hoy el día de golpear la mesa. La realidad es que si el miércoles  no le ganamos al Pasto, difícil empresa, la ilusión porque la que hemos lidiado tanto para mantener viva, quedará sepultada. La realidad es que son mejores que nosotros y que hoy fue un día de la madre difícil de soportar. ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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