QUIERO CREER…

#EscritoConElAlma

¡No. No. No. No y no! Como si 270 minutos de fútbol y actitud lóbregos hubiera sido poco, América le sumó a esa bolsa lastimera más de una hora de lamento. El rojo; el que aspiraba cándidamente a la punta días atrás, arrastró las piernas en la manigua y con dificultad algebraica podía juntar dos pases seguidos. Apenas un tibio cabezazo de Aristeguieta fue el inventario ofensivo de un equipo escueto y apocado, que quedó sembrado en las ruinas de Palmaseca y disperso desde el golazo de Sánchez. ¡REACCIONEN, PUES!

Entonces, hediendo y con el agua lejos; los goles de un pobre rival empezaron a caer estrechando la mano del desespero, la rabia y la frustración. El primero un gol de cantina y luego otro, tristísimo,  que parecía sentenciar la tarde y el destino de muchos. – Pecooooooso – ¿Para cuándo los cambios? No metió mano ni cuando el equipo, por allá a las cinco y media de la tarde, mostraba síntomas de varicela, ni cuando la bolsa estaba llena de goles, madrazos y preocupación.

Cadavid hace extrañar a Bejarano. Los centrales cayeron en picada. Pérez (Usted que está leyendo dirá lo pertinente). Guevara no ha superado el penal fallado. Paz, el nuevo nuche del entrenador, fue una sombra. Cabrera no encuentra el rumbo. Álvarez parece no sentirse a gusto con el entrenador, su rostro lo delata. Riascos, qué pena da verlo… Salvo Quiñónez que hoy por hoy es el diferente y Aristeguieta que siempre está, los niveles individuales están por el suelo; y así, querido lector; así es muy jodido.    América remató mejor el juego y puso contra un arco a su rival que aprovechó para resguardarse y en una contra, quizás, sentenciar nuestra crisis. La reacción fue una consecuencia obvia del trámite del juego. No es que el equipo haya sido superior; no nos llamemos a engaños, por favor. Le alcanzó para el descuento, arañar el empate y poner pañitos de agua sucia y tibia a otra triste presentación de este equipo, que solo unas semanas atrás nos hizo desempolvar esa añeja ilusión de dar la vuelta…

Quiero creer, sin ánimo de ser un vil mitómano y si un optimista de atar, que esta mini crisis de fútbol y resultados es normal y propia de un campeonato irregular como el nuestro. Que es el momento justo de arriar las vacas flacas y no por allá cuando un partido como estos sea más costoso y doloroso. Quiero creer que hay autocrítica; que el entrenador tiene todo controlado y que más temprano que tarde saldremos de este trance y volveremos a sumar puntos.  ¡A jugar fútbol, pues! ¡A meter la piernita!  ¡Déjense de joder! ¡Cójanse el bulto, miren a su alrededor y recuerden dónde carajos están jugando!  Ustedes nos metieron en este embale de volver a creer, de soñar con la estrella y planchar la ilusión.  Y son ustedes mismos lo que nos deben sacar de este viaje, jugando, metiendo y volviendo a ganar. Quiero creer que este bache pasará, que clasificaremos al cuadrangular,  y quiero creer, por encima de todo, que juntos vamos a pelear. ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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