¡QUE RESPONDAN!

#EscritoConElAlma

AMÉRICA 2 – Unión 0

El entrenador presumió de gran táctico e innovador y mandó a la cancha una alineación tirada de los cabellos, que al final resultó un grupo de personas en pantaloneta desparramados en una cancha maltrecha trotando de lado a lado.  El equipo, forrado con una coraza de pereza y grumos de modorra sobre el rojo pálido que llevaban al frente, caminaba la cancha con una desidia imposible de describir.  Llevando el juego con un sospechoso e indignante el ritmo que produjo toda suerte de reproches e improperios. Firmaron uno de los peores primeros tiempos en muchos años, apenas comparable con aquellos de los lunes en la noche. ¡No juegan a nada. Respeten!

De la nada, literal, un tiro libre abría la puerta de la paz. Carrascal ejecutó magistral al ángulo ¡Golazo!  Luego el rival quedaba con diez y la noche estaba destinada a cambiar haciendo realidad la frase de la abuela: Dios cuida a sus borrachos.  Sin embargo, el rojo volvió a sus andanzas recientes y se entregó a la perdición.  El rival; el último de la tabla, el que va a descender y que de ñapa jugaba con diez; lo puso contra las cuerdas y hubo necesidad de acudir a la Maria santísima del pecoso, la pericia de los recogebolas y al re encuentro de Volpi con el cero para sostener una infeliz mínima diferencia, que en la última jugada del partido se amplió cuando Santiago Moreno a puerta vacía marcó su primer gol como profesional.  Ganamos, y eso era lo importante. Y en resumen lo rescatable de esta noche de horrores y espantos en la soledad de San Fernando.

El hincha regresa a casa condicionado a una felicidad raquítica y una tristeza sosa por el juego lastimero de su equipo. Anhelando una agüita de limoncillo y cidrón en lugar de un guaro, y  bufando de indignación porque entiende que este fútbol vulgar no alcanza para el gran objetivo que el corazón tiene trazado.

Sigo creyendo que pasa algo delicado en la intimidad porque estos jugadores pueden y deben jugar mejor.  Creo a pie juntillas que hay un bloqueo adentro que nada tiene que ver con dinero y la única forma de solucionarlo es hablar de frente. Que se digan los cosas y se pueteen si es necesario. Que  dejen en remojo el orgullo y divismo barato y se entreguen a la causa. Que el dueño y la junta directiva se ajusten el pantalón y no les cumplan el caprichito. Que respeten. Que halen las orejas que haya lugar y saquen adelante esto porque lo que se viene sí es jodido.  El sábado, la gran oportunidad, está a solo una noche y media y solo queda por decirles: ¡QUE RESPONDAN!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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