¿QUÉ FUE ESO?

#EscritoConElAlma

La tarde envuelta en un remanso de conformidad y toque pernicioso, tomó un matiz extraño y sobrecogedor cuando el rival se equivocó saliendo y uno de blanco robó el balón.  Hasta entonces el ritmo era de equipo eliminado, afanoso de vacaciones y con poca ambición por lo que se jugaba en la cancha bajo la canícula de la bahía.  Aristeguieta recibió el pase de su compañero y se enredó. Omitió una asistencia a la derecha y a su izquierda el receptor se quemaba. Entonces,  agachó la cabeza, clavó la mirada en la pelota y sacó un derechazo imponente que tocó la red, produjo el grito y cambió el sentido del resto de la tarde. ¡Gol de América!

Ese gol que actuó como una inyección de vitalidad y efecto lisérgico, produjo un inesperado sentido de responsabilidad. El gol los hizo mejores y les devolvió gotas de confianza extraviadas durante la última semana. En el hincha, que seguía alentando sin parar, algo también volvió a vibrar. Tal vez la convicción de competir y morir peleando como enseñan los libros de historia y las grandes gestas del balón. El rojo jugaba mejor que su flaco rival y el segundo se sentía como una absoluta realidad.  Cabrera cobró un tiro de esquina precedido de una buena jugada que por poco, solo por muy poco no terminó el gol. El balón se elevó siguiendo una coordenada perfecta a la cabeza de Aristeguieta.  Dale, dalééeé, dale rooooo. Hoy te venimos a alentaaaar. Para ser campeón hoy hay que ganaaaaaar. Dale, daléééé, dale roooooo.

No sé si es esperanza eso que se agitó en el alma cuando Aristeguieta cabeceó y marcó el segundo.  No sé si es esperanza eso que produce un gol de América lejos de casa. No sé si es esperanza eso de mirar al lado y ver la felicidad sincera en el rostro de un niño de esos que solo les ha tocado pena y dolor con este equipo, de esos que no les importa la tabla de posiciones, el gol diferencia o la falta de fútbol; que en su profunda inocencia solo le importa que su viejo lo lleve a la cancha para ver un gol de América. No sé qué fue eso que vibró en alma cuando el grito de gol volvió a salir de esta garganta herida.  No sé si esto es esperanza, no lo sé. Aunque creo, la verdad, que es pura necedad y necesidad de alentar y aferrarme a algo que de repente cambie el curso trazado, y nos lleve con vida a la última fecha.  Gol de América. ¡Vaaaamos!

El partido terminó y un tímido abrazo en la cancha y la tribuna selló la tarde a la que le faltaron un par de goles y muchas sonrisas más.  No le ganamos a nadie es cierto. Tenemos que volverles a ganar el miércoles y esperar que los otros empaten, también es cierto.  Las opciones son escasas y casi utópicas, no solo por los números sino por el fútbol claro de ellos y por el nuestro que es una incógnita, también es cierto.  Y a pesar que sigo creyendo que estamos eliminados,  también es cierto que hoy fui feliz y que algo, que aún al  terminar este texto no sé qué es, volvió a latir en alma y sobre todo en el corazón. ¡VAMOS, AMÉRICA!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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