¡OTRA VEZ!

AMÉRICA 0 – Equidad 1

#EscritoConElAlma

¡OTRA VEZ!

El juego ni siquiera había pasado al campo de los espasmos, cuando Santiago Moreno se balanceó por derecha dejando su marca y le entregó el balón. El peruano recibió y hasta tuvo tiempo de acomodarse. Un resoplo de resignación acompañó el triste desenlace de su remate. Otro balonazo al cuerpo del arquero. Otra oportunidad perdida y el preludio de la gran agonía que viviríamos, como se volvió costumbre, en el Pascual Guerrero.  El rival anotó un gol de esos que condenan a un equipo sin brújula. Gol, un jugador rival al suelo, dos minutos de adición, un par de madrazos y la certeza de ir a sufrir los 45 minutos finales.

El Rojo, a pesar de la porfía de atacar sin esencia, intentó. Buscó el juego y cayó nuevamente en la enramada de turno. Sánchez entró y no la tocó y Rodríguez se quedó anclado en el minuto cuatro, lo que supuso dos efectivos menos en ataque, pero que a la hora de la congestión aportaban con su poca movilidad. Sin embargo, el Rojo, aún me preguntó cómo, llegó y estuvo a punto de empatar. Todo quedó en emociones efímeras porque el arquero estuvo brillante y la definición del bicampeón nuevamente quedó relegada a tiritos inermes. El reloj corría. El señor de los milagros hoy no trabajó pues estaba en quehaceres eclesiásticos, y desde el banco se optó por seguir arrumando gente, mientras que Alexis García pasaba lo más de sabroso viendo el sol cayendo sobre oriental

Ahí está otra vez el equipo remando en la cercanía del anochecer. Otra vez olisqueando la desgracia. Otra vez interpretando una mentira. Otra vez tratando de descifrar la orografía densa y elaborada de su rival. Otra vez perdiendo con Equidad. Otra vez sufriendo en el Pascual Guerrero. No es justo. No hay derecho. Al final no llegó la estela de luz en el silencio absoluto y el juego terminó dejando el caso América de Cali en un estado de zozobra mordaz. En la última jugada del partido, dos pasos adelante, acompasados y entrenados de Equidad, dejaron a diez jugadores del Rojo en fuera de lugar. El juego terminó. El partido también y ahora sí el dichoso margen de error se acabó. Ni siquiera queda margen para la ceremonia y la superstición. Otra vez cabizbajos buscando en el césped las respuestas que no salen del banco. Otra vez escudriñando en el cielo por los deberes sin cumplir en la cancha. ¡En la cancha, joder!

A pesar de estar chilingueado y caminar sobre una cornisa de cal seca y mierda de paloma, creo en este equipo. A pesar del anti récord insostenible del rendimiento como local, creo en este equipo. A pesar de las incongruencias del entrenador y el bajo nivel de algunos, creo en este equipo.  Creo, así crea que a veces no lo merecemos, que este equipo va a dar la vuelta a esta situación adversa y le ganará a Jaguares y Tolima. ¿Remontar situaciones adversas? Es lo que un equipo bicampeón debe hacer, mostrar jerarquía. Otra vez se acaba el día y me hundo en palabras de ánimo y aliento inagotable para este equipo. Otra vez me digo que lo vamos a lograr, así la oscuridad de días como este me grite que soy un tarado que alienta a un equipo sin rumbo. Total, alentaremos hasta que no haya ni un solo punto en disputa, porque a un equipo campeón no se le putea, se le exige y se le alienta. ¡Otra vez al límite, América! No jodás

¡Vamos, América! ¡Vamos, bicampeón!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

Graterol – Arrieta (Lucumi) – Torres  – Andrade (Giraldo) – Ortiz – Cabrera – Carrascal –  Paz (Sánchez) – Vergara –  Moreno – Rodríguez A

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