¡NO SE VA!

Nacional 2 – AMÉRICA 2

#EscritoConElAlma

¡NO SE VA!

Yesus Cabrera se encogió. Tocó ligeramente el balón con el talón y observó a Arrieta pasar cual desventurado con pena en los hombros. Lanzó al área un pase cargado con aliños de fantasía y hechicería. ¡Magnífico! Arrieta lo recibió y con la culpa revoloteando en sus entrañas avanzó y logró meter un centro perfecto con rostro de redención. El balón iba a la cabeza de Cambindo y Arrieta rezaba y respiraba como expiando la culpa. Y viene este hombre y salta y se eleva apoyándose en el aire y le saca un par de cabezas a sus rivales y golpea las penas de Arrieta y revienta la noche con un grito áspero de gol. Y marca un golazo El balón adentro. Celebra su primer gol sacando al Rojo y sobre todo a Arrieta de la angustia que supone un autogol y sentirse superados por su rival.

No esperaba menos del clásico de Colombia. El rival insistía y el Rojo aguantaba. El Rojo metía furia y el rival sufría. Juego fuerte y VAR. El maestro Guimarães dirigía su partido aparte y vivía con intensidad la lucha del medio campo. Juan Cruz Real gesticulaba y pugnaba por el medio campo al ingresar a Carrascal y su claridad. Paz ganó un rebote e inició con instintiva fiereza un contragolpe fulminante. Carrascal avanzó. Moreno se abrió sobre la derecha y Cambindo por la izquierda. Carrascal llevaba la lanza de la victoria y parecía que la noche volvería a ser tan roja como en diciembre. Eligió a Cambindo. La mejor opción de ese instante…

Gol de Nacional.

No esperaba menos del clásico de Colombia. América se fue encima y el VAR actuó en su defensa compensando, quizás, el penal y la expulsión que no ordenó consultar.  El Rojo embistió, con orden o sin orden, pero fue al frente como ordena la hoja de ruta de un partido así de caliente. Atacó a porfía, arriesgó. Se expuso, es cierto, pero fue al frente y eso hay que reconocerlo. Entonces, Yesus, otra vez Yesus, siempre Yesus. Infalible, espléndido, radiante e iluminado, tomó un rebote en el área que solo algunos, entre ellos el maestro Guimarães, sabían que iba a parar en la red. Un zurdazo absolutamente divino y verdadero les dejó en ascuas la sonrisita y rescató al Rojo de una derrota irrevocable. ¡Golazo! ¡Partidazo!

¡No se va! Y, ¿Para qué se va a ir? No señor. ¡Que responda! Que trabaje y demuestre que están equivocados. ¿Recuerda profesor Juan Cruz Real que el día del título usted dijo que lo habían maltratado injustamente? Y que a la gente hay que dejarla trabajar para que demuestren. Pues se queda y demuestra. No se va a ir y dejar esto tirado. – Ahí les dejó el verguero – No señor. A trabajar. Deje la ridiculez con Carrascal. Debe ser titular. El fútbol se juega en la cancha y no en el banco de suplentes. No se va a ir y que venga otro a decir “este equipo no lo armé yo”. No señor, se queda y responde porque el bicampeonato no es solo fiesta, reconocimiento y apertura de mercado. Es trabajo y obligación de siempre ir por más. No invente y responda, porque le llegó la hora de sentir en realidad lo que significa ser entrenador de América de Cali.

El Rojo, el equipo, o sea todos; recogimos los trastos del césped del Atanasio tras haber vivido un gran partido de fútbol y marchamos a casa, con un solo punto, en busca de la siguiente parada donde solo servirá practicar la tabla del tres. ¡Vamos América! ¡Vamos, bicampeón!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

Graterol – Arrieta (Quiñones) – Torres – Ortiz – Giraldo – Paz (Rodríguez) – Cabrera * – Sánchez (Carrascal)  — Moreno – Batalla (Ureña) — Cambindo *

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