NO ES HORA DE PERDER

#EscritoConElAlma

Envigado 1 – AMÉRICA 1

NO ES HORA DE PERDER

 

Parecía que la hora de perder había llegado… El rival superaba los duelos en cada rincón de la cancha mientras los nuestros apenas hacían sombra.  Además, en medio del barullo defensivo, un jugador de Envigado encontró espacios y distancia para gestar una jugada adornada por un achique risible de Bejarano y un par de cierres aparatosos y desubicados.  Solo  faltó la música de Benny Hill para que el gol quedara bien representado. Hombre, que gol tan ridículo nos metieron.

Bernal, que hoy volvió a ser el del viejo testamento, pegó un puño y luego otro, dejando el equipo con diez, caído anímicamente y frente a un rival envalentonado. Parece que llegó la hora de perder.

Bejarano mantuvo el cero mientras las órdenes del entrenador calaban en la piel de los jugadores.  Los mismos desubicados del primer tiempo mejoraron la entrega del balón, prodigaron actitud y encontraron el fútbol perdido. Aunque parecía tarde, el corazón y la hinchada empujaron más fuerte. El ritmo lo imponía el visitante y su tribuna enardecida. Armero sacó un centro que atravesó la densa manigua de la zaga rival; Aristeguieta lo desvió al arco, pero el arquero salvó. Un rebote corto, de esos impredecibles y a veces, hasta mágicos, cayó cerca de la cabeza erguida de Pérez. El lateral derecho, embistió el balón con determinación seductora provocando un grito de gol cercano al éxtasis. ¡Goool! Allí estaba, en el suelo, escuchando el delirio que había provocado,  un jugador silencioso, humilde, que partido tras partido se abre espacio en la estrecha cadena de afecto de una hinchada exigente y peculiar, no deposit slots keep your winnings. ¡Gol!

Lejos de conformarse, el equipo siguió. La victoria era una certidumbre. En la cancha los jugadores estaban convencidos de la victoria. Era cuestión de esperar el momento y acertar en la definición. El rival perdía un jugador. Las posibilidades se multiplicaban. ¡Vaaaamos, America! ¡Vaaaamos, que lo ganamos! Sin embargo, la posibilidad clara, clarita, no llegó. Por el contrario el rival tuvo las mejores en el tramo de diez contra diez. El juez señaló el final y el equipo se retiraba de la cancha cobijado por una lluvia de aplausos sinceros que caía de las tribunas.

Muchos creerán que perdimos dos puntos y denostarán del puntico de la noche de hoy. Respetable.  A pesar que todo estaba conjugado para salir derrotados de esta bendita cancha, el equipo mostró rebeldía y corrigió su andar anodino del primer tiempo.  A pesar que algunos volvieron a ser esos jugadores que tantos madrazos se comieron, otros fueron refulgentes. Hubo de todo. La noche que ansiaba desde el sábado anterior, terminaba sin la victoria que imaginé  y saboreé  toda la semana, pero con cierta satisfacción efímera de ver al equipo reponerse de una gran situación adversa. La noche terminó, y aunque pudo ser mejor, sentencia entre el sonido carnavalesco de un redoblante, que aún no ha llegado la hora de perder. Que va a ser muy jodido vencer a este equipo, que seguía caminando a las duchas acariciado por los aplausos que no pararon y que aún se escuchan en el polideportivo.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

 

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