DÍA CINCO: EQUIPO

#EscritoConElAlma

Alianza 0 – AMÉRICA 1 

El equipo, que hoy rindió honor a cada una de las letras de esa palabra, saltó a la cancha con el objetivo incrustado en los sentidos. Soberbio.  Respondieron con su conducta en cada jugada por el destino de todos. Brillante. El primer toque de balón y la primera disputa señalaron el sendero que minuto a minuto araron con convicción y carácter. Segovia, que ha guardado sus goles para otra noche especial, cayó al suelo pariendo un penal germen de alegrías fugaces en los corazones que alientan por una victoria y creen en este equipo. – Peeeeeeenal –

Rangel, imperturbable, pateó el penal como si de ese cobro dependiera su vida y la de tres generaciones venideras. El balón golpeó la red y un sonoro gol, como fragancia divina, impregnó la noche, el campo de juego y la bendita ilusión.  Los jugadores se abrazaron, el arquero celebró en el aura de su destino y el entrenador gritó sacudiendo sus puños apretados como cualquier peregrino más. – Gol –   El rival, que hoy enfrentó a un equipo de verdad, cargó y encontró un penal… Volpi, señalado en la primera fecha y cuestionado cada vez que un balón surca su área, aguantó al cobrador y se abalanzó sobre el balón con fiereza tal, que la crítica mordaz quedó sepultada cuando el equipo se volcó sobre él. Tremendo momento.

El equipo, que hoy recuperó con Paz y Carrascal la ingeniera del medio campo, fue una maquinita llena de detalles. Los centrales consolidaron el matrimonio feliz que viven. Velasco, por ejemplo, fue un trabajador incansable de esos que un empleador anhela tener.  Cabrera, hoy le sonrió de vuelta a la titular como cuando lo hacía con goles y asistencias. El equipo metió, corrió a tope y no se guardó nada. Defendieron con parte de su pellejo y carácter sanguíneo, la victoria que minuto a minuto y toque tras toque se configuraba en una realidad maravillosa. Hoy rondaba en el ambiente esa sensación que nada podía salir mal.  ¡Ganamos!

La gente terminó aplaudiendo y rendida ante este, su equipo, que hoy firmó una jornada de esas que uno recuerda por allá en unos años cuando desempolve recuerdos. El equipo, que hoy fue esa masa solida que empuja objetivos, enfrentó con altura el reto que este partido suponía, pues no eran 97 simples minutos; era el partido más importante de los últimos años. Paso a paso, escalón por escalón, un día a la vez. No quiero pensar, aunque parezca inevitable, más allá de esta alegría valiosa y un presente esperanzador. No quiero pensar en tablas, amarillas acumuladas, otros resultados o cartas mal redactadas.  Solo quiero pensar que si estamos juntos todo es posible y que un gran equipo, como el que se está metiendo en nuestros corazones, es una fuente inagotable de sueños e ilusiones. Solo les pido que jueguen así, como hoy, con esa determinación, ambición y amor por el oficio. Jueguen así y tendrán las tribunas repletas de corazones perdidamente ilusionados. Paso a paso. Cada día con su afán… Aplausos, equipo. Gracias, equipo. ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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