CREER Y CREER

AMÉRICA 3 – Pasto 2

#EscritoConElAlma

CREER Y CREER

Un minuto de espanto llevó la ira al punto de ebullición y la envolvente alegría del primer tiempo a una sombra vacilante de reproches. En un minuto el rival empataba el juego ante la mirada pasmada de los jugadores que no daban crédito a lo que veían. A un equipo con aspiraciones serias no le puede pasar lo de Medellín, Portoalegre y lo del minuto 50 de esta noche. Después de esa mini desgracia, se sentía muy lejano aquel centro de perfecta ortografía lanzado por Cabrera al arco, el pase de fantasía de Carrascal a Arias y el movimiento impecable de Adriancho que encendieron la noche y llevaron el juego por el sendero de la paz.

Con el golpe retumbando en el ambiente era inevitable pensar en penas repentinas y que el buen equipo rival aprovecharía el caos emocional del Rojo. Entonces apareció toda la jerarquía de Adriancho y ante una ciénaga de camisetas azules ganó un balón que iba a colgar al ángulo cuando recibió un toque arriba y abajo configurando un penal que el árbitro pitó con vacilación. ¡Peeenal! Los dos anteriores que cobro los perdió y eso sí que socava la confianza de un jugador. Sin embargo, lo pidió. Debo confesar que creí con cierta seguridad socarrona que lo iba a fallar. Adriancho inició la carrera, cruzó el remate, el arquero fue al otro palo y el balón selló el desquite en la red. ¡Gol de Adriacho!

El de hoy fue un partido raro. Alejado completamente de esos pasajes de buen futbol mostrado en Medellín y Brasil donde el resultado no acompañó y muy cerca de un equipo nervioso y pasivo pero que a fin de cuentas consiguió el resultado. La eterna discusión de los teóricos: jugar bien y no ganar o ganar así el juego no vaya de la mano del resultado. Cinco de adición y los músculos contraídos. Minuto 94:30. El arquero rival mando el pelotazo. Los olores putrefactos del último suspiro en Medellín y Portoalegre hedían en el aire. Alguien cabeceó y el balón tomaba rumbo a la pierna izquierda de Pajoy… Arrieta quedó lejos de la jugada. No puede ser que nos vaya a pasar de nuevo. Pajoy no impactó bien y su remate solo fue peligroso en la mente de los hinchas. El juez ordenó el final del juego y la respiración volvió a su cauce normal. ¡Ganamos!

Los puntos están en la alforja y el sastre de zapato blanco se alista a tomar las medidas para el traje de las finales. Falta poco. Lo pasado, con el dolor aun pululando en las arterías, pisado. Cuesta decirlo, pero debe ser así. Hay que pasar la pagina sin dejar de revisar los apuntes que causaron el fracaso. Mirar adelante, mirar el cielo y creer que otra estrella se puede bajar del firmamento al escudo. Creer. Incluso en circunstancias jodidas de años y campeonatos anteriores el hincha, en la intimidad de su pasión, siempre creyó y hoy cuando mira la tabla de posiciones, recrea las gambetas de Vergara, los pases de Carrascal, las atajadas de Graterol y se convence que el mejor nivel de Adriancho está por venir, seguramente creerá. Creer y creer.¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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