YA PARA QUÉ…

#EscritoConElAlma

Equidad 1 – AMÉRICA 2

YA PARA QUÉ. . .

Al fin, después de suplicarle al altísimo y buscar explicaciones razonables en el viento, al fin Dájome fue a la banca. Apenas tuvieron que pasar 40 partidos y centenares de reproches para no verlo con la camiseta puesta. Ya para qué… Me cuesta recordar un partido de América en Bogotá con tan poca gente en la tribuna. Triste. Un equipo clasificado y otro súper eliminado convocaron poca gente a las tribunas. La lluvia y el frío se presentaron apenas para hacer más lacónica la despedida del equipo. ¡Ay, América!

El primer tiempo se esfumó sin emoción ni acción. 45 minutos que se suman a la bolsa de un año entero desperdiciado. El rojo buscó tímidamente el arco rival. Y encontró el gol que llegó tras una pifia escandalosa del arquero rival. No hay otra forma de hacer un gol. Una pifia del rival. Qué triste.  Aristeguieta… Ya para qué, chamo. Ya para qué. El que había que meter era el del minuto 38 en el arco sur del Pascual frente a Huila y los de Tunja, solo por citar algunos. El de hoy apenas es un gol accesorio. Ya para qué.

Rápido el rival empató… ¡Ay, ese gol! Por Dios.

El partido, aburrido y desesperante seguía su andar. El rojo, mostraba ambición. Ya para qué, América. Ya para qué si te cagaste un año en la hinchada. Ya para qué, rojito. Ya para qué… Yesus Cabera pateó un tiro libre como lo hacía en Once Caldas. El balón dibujó una maroma en el aire, atravesó las gotas rezagadas de una lluvia cualquiera de noviembre y estampó el balón en la red. ¡Golazo! Ya para qué. Ya para que si durante el semestre no pateaste al arco, Yesus. Ya para qué si te quitaste cuando el cotarro ardía. Golazo y todo, pero, ya para qué. Me cuesta recodar la última vez que un gol de América no me hizo saltar de emoción… El juego terminó con una sentencia perentoria: Otro año tirado a la basura. Un semestre de mierda.

Con los pies empapados, apretando un pucho y hablándole a un tinto; termina otro semestre en el que me quedo con las ganas de plasmar en este papel una vuelta olímpica de América. Un pesimismo fugaz me lleva a pensar que eso de ser campeones ya no es para nosotros. Que simplemente me debo quedar con aquellos recuerdos que regocijan el alma y dejar de joder con esto. El equipo partió al camerino, el último jugador dejó la cancha ante un cuadro tétrico y frustrante: Un estadio frío y solitario, caras largas, tímidos aplausos y una voz chillona y desafinada, que en el fondo de una tribuna grita a todo pulmón: Ya para qué putas ganan, muertos. Silencio total.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226
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