UN GRAN DÍA PARA GANAR

Alianza 1– AMÉRICA 2

#EscritoConElAlma

Un sol misterioso se acomodaba entre las montañas seducido por una brisa extraña que recorría la sabana. El corazón volvía a sentir ese impulso vagabundo y vital de alentar, de gritar hoy he vuelto escarlata, ha llegado el momento y esta campaña volveremos a estar contigo. Es un gran día para ganar y empezar con alegría. Un gran día para ganar. ¡Vamos América!

Todo se vino al suelo. El rival se impuso, marcó un gol de taberna y manejó el juego. El rojo no encontraba el balón y salvo el empuje incansable de Segovia, desde atrás, no creó absolutamente nada para contar.  – Peeeenal – Un gran día para ganar, sin duda. Se apareció la María santísima que el entrenador invoca en ruedas de prensa. Sierra frente al balón, asustado como un recién atracado, tomó una carrera timorata para lanzar el balón al palo con el tobillo y parte del talón. Así es muy jodido.

La noche hedía a decepción, a rabia. A esos sentimientos que se han tornado tan normales para este pueblo. Entonces, el equipo mejoró alejando con el paso de los minutos ese olor fatal. Los zurdos del medio campo se juntaron y Cabrera, de la nada, asumió un liderazgo pasajero. Aristeguieta y Viveros se rehusaron a morir de hambre y pelearon lejos del área. Se resistían a pasar inadvertidos…El empate caminaba y finalmente llegó por la vía que nos han hecho tantos goles. Cabrera lanzó un par de centros serenos y estruendosamente precisos a las cabezas de Sierra, primero, que causó un estruendo feroz cuando el balón manso y dócil tocó la red, y a Aristeguieta, después, que provocó un delirio colectivo e infernal, cuando su impactó sacudió la estrechez de la red. ¡GOOOOLAZOS!

El corazón dejó de latir con golpes sordos y aceleró el andar, ahora latía como un timbal. Tal vez exagero un poco, pero es que fueron muchas semanas sin ver al rojo. Sin sentir que esa parte de mi vida latía de nuevo. Fueron muchos días esperando por un gran día para ganar. Y al fin llegó disfrazado de noche. El juez señaló el final del juego y aunque sé que vendrán días eternos para renegar por la inoperancia de los laterales, la venta constante en el arco, el poco peso en el medio y los fallos escandalosos sobre la línea de gol; hoy solo quiero disfrutar de lo que queda de este, que al final, sí fue un gran día para ganar. ¡Vamos, America!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMUDEZ — @MBER226

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