SIN PALABRAS

#EscritoConElAlma

 

Se van agotando las palabras para describir este presente desolador. Decir que es una vergüenza, es redundante. Insistir que es un papelón partido tras partido es repetitivo. Gritar exigiendo respeto, empieza a ser parte del paisaje. Referirse al equipo con adjetivos como desidia e indolencia, no solo es reiterativo sino infinitamente doloroso. En fin, nos espera otra jornada de tristeza. Envigado tocó el balón, y parece que la suerte está echada. Ojalá ganemos. Ojalá.

Del partido no vale la pena hablar, escribir en este caso, como citó Da Silva el sábado en el ocaso.  No vale la pena decir que falta actitud porque de nuevo sueno redundante y hasta cansón. Martínez Borja perdió el gol bajo el arco y sigue cubriendo de ceniza los buenos recuerdos… Gol de Envigado. Parece que todo terminó esta tarde y que sí hay espacio para más dolor. No hay con qué, mi viejo. No hay con qué.

Esta historia ya la viví. No me la contaron. Mi rostro, 227 páginas y unas tenues arrugas son testigos de aquel desenlace fatal… Me duele el alma, a veces insensata, con la que escribo fecha a fecha desde hace nueve años en busca de una vuelta olímpica. Me duele ver a mi equipo superado, sometido y reducido a escombros.  Me duele pensar que nunca volveremos a ser campeones y  que tal vez tenga que partir sin bordar una nueva estrella al escudo. Tal vez suene exagerado, pero este presente majadero y sin rumbo no da alternativa.

Ni siquiera para el empate alcanzó. La silbatina y el madrazo colectivo cayeron furibundos de la tribuna al rostro impávido de los jugadores. Perdimos. Somos tan verracos para la desgracia que hasta arruinamos aquella frase hecha del fútbol que reza: “Técnico que debuta no pierde”.  Nos vamos envueltos en ese llanto silencioso e invisible que dura una semana hasta que el equipo salta de nuevo a la cancha. La próxima cita con la desgracia será el sábado. Ojalá ganemos. Ya no para sumar puntos y entrar a las finales, sino para evitar que otra vez, como en  diciembre de 2006, diciembre de 2010 y septiembre de 2017; el descenso voraz golpee de nuevo la puerta.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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