ROJO, MI BUEN AMIGO

#EscritoConElAlma

AMÉRICA 3 – Alianza 1

De repente la pirotecnia, aquella  que se colgó del cielo de San Fernando la noche del siete, se instaló en el marco de la noche clara que recibía al campeón. Los estruendos rugían haciendo centellear el cielo, mientras la gente saltaba respirando oleadas de pasión y cantaba ese pregón sentido y sincero de inicio de campeonato: “Rojo, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo”

Solo pasaron unos pocos minutos para ver la primera delicia del campeón.  Adriancho, en la mitad del campo, entregó un pase a Rangel y corrió sobre oriental convencido que el balón volvería a sus pies. Pisano corría al área.  Rangel, ‘El encarte’; descargó de primera con la simplicidad del que sabe y también corrió al área… Adriancho, evocando buenos tiempos por esa punta llegó al fondo, paró levemente, levantó la cabeza y sonrió. Lanzó un centro rastrero  a los pies del bueno de Pisano que cada día juega mejor y el primer gol del campeón se materializó ceñido a los corazones ausentes en la tribuna. ¡Golazo del campeón!

Lo que parecía un bocadillo se amargó levemente pues el rojo perdió el balón, no así el oficio de equipo hecho, y el rival empataba tras una jugada de esas en las que abundan los reproches… América tardó en volver al juego y el rival mejoró.   Carrascal amortiguó con la cabeza un despeje desesperado que, mágicamente como sucede cuando él interviene, se hizo asistencia al llegar a los pies de Rangel que, sin mediar preludios,  sacó un derechazo histérico que solo se detuvo en la red y en el grito de gol que se escuchó en la ciudad que cantaba desaforada “Rojo, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo”. ¡Golazo del campeón!

La noche avanzaba de la mano de los recuerdos inmediatos y de un espiral de pensamientos positivos que rondan la mente del hincha. El rojo jugaba con prestancia y disciplina. El hincha a la distancia alentaba con orgullo y con una esperanza cosida con hilos de sueños por cumplir. Lo que se viene… Rangel, desde el punto penal, preparaba su sonrisa para la foto de figura del partido.  Pateó el penal y sembró en la gente la idea cada vez más sólida de verlo hasta junio. ¡Golazo del campeón!  El juego terminaba ante la mirada lejana y triste del pueblo que volvió a ser feliz hace apenas unas semanas y hoy no pudo ir a la cancha alentar como el sábado aquel. Suspiro de emoción.  De la gente que supo esperar por ese momento indeleble y por los que estamos por vivir de la mano de Guimaraes y su banda. Hoy una victoria que marca el camino a Montería el martes y hacia la noche del tres de marzo. Allá estaremos como lo hemos hecho en las buenas, en las malas, en la malaria, el cólera y en la resurrección. “Rojo, mi buen amigo, esta campaña volveremos a estar contigo” ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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