PERDÓN, POLILLA

#EscritoConElAlma

 

Parece que fue hace unos momentos que terminaron las goleadas en Bogotá; el paseo de un tal Defensa y justicia y la noche cordobesa. Parece que las heridas de un presente desolador no sanaran jamás. Falta la sal, el limón en la herida, la infección; la gangrena. Putrefacción.

Trotando. Con esa actitud desafiante de bravucón de esquina, los de gris iniciaron la última escala de la emboscada siniestra…

En medio del dolor que me produjo este dolor acumulado, una noticia; como una muerte anunciada, sacudió otras fibras del alma raída. Suspendo el texto que escribía, menos mal… Con el rostro afligido, fruncido el ceño, agotado, visiblemente afectado. Herido en el orgullo pero envuelto en un gabán de gallardía y repleto de carácter, Jorge Orosmán Da Silva, entregó su cabeza a los mercaderes del vestuario. Dijo que este había sido su último partido con América del cual no valía la pena hablar. Los cuatreros hablaron en la cancha. Se arruga el corazón al verlo.  – Agradecerle más que nunca a toda la hinchada americana por el cariño, el afecto que me han demostrado. (…) Estamos viviendo una situación muy difícil en el club y creo que es momento de tratar de descomprimir. Se levantó y se fue. Los seudo ídolos y falsos profetas se lo llevaron por delante. El Dios del fútbol y el desprecio eterno de la hinchada se los cobrarán. Primero América, siempre América, porque lo nuestro son los colores y la institución, no sus efímeros pasajeros.

Profesor Da Silva, no olvidaré jamás que usted, en contra de cualquier lógica, vino a poner el pecho cuando el caldo del descenso hervía. No olvidaré que a trancas y mochas puso un equipo limitado en semifinal. No olvidaré, jamás, todos los goles que marcó y que ningún puberto puteador de estos días vio. Le agradezco por venir e intentar hacer historia en la aridez de la indolencia… Solo buenos recuerdos. Ni el complot miserable de estos pillos borrará lo grande que es usted en el corazón de esta hinchada y cuánto, cuánto lo queremos. No lo merecemos, profesor. Gracias por tanto y perdón por tan poco y por los miserables que no nos representan. ¡Gracias Polilla!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

5256Shares