PACIENCIA

#EscritoConElAlma

AMÉRICA 2 – Chicó 1

El equipo exageró el uso de la cualidad de la paciencia. Tardó once minutos en meter un balón al área rival y casi noventa y ocho para asegurar una victoria que se antojaba de trámite en la alborada. Paciencia a veces con visos de su antónimo letal y fútbol mohoso. Como jugando a media máquina sin ir hasta el final de cada jugada… El miércoles la temperatura fue el aliado perfecto para ese fenómeno ¿Pero, hoy?

La gente que llegó a la cancha y saltó reclamando su lugar, alentaba con la mística que le asiste.  Allí también había paciencia. Esperaban avalanchas, abrazos y muchos rugidos de gol que premiaran el esfuerzo canónico de ir a casa muy lejos de San Fernando. Guimaraes no lucía cómodo y mucho menos satisfecho. Su rostro lo decía todo. El rival lo puso en jaque y sus fichas en el césped, salvo contadas excepciones, no respondían con el carácter que suelen hacerlo.

– Profe, meta mano. Por favor –

Chaux, imperial, atajó un par de balones de esos que le hacen coger cariño a un arquero. El palo también aportó a este banquete de paciencia y hasta la mala puntería de los rivales conspiró para una victoria seca y complaciente. El rojo se vio mal. Sobre todo en defensa donde la seguridad de un pasado inmediato aún no aparece. El rojo no se vio bien y llevó a tientas al minutos 94 un triunfo que destrabó muy temprano, con un penal de los que uno protesta airadamente si se lo pitan en contra… Rangel; serio, sereno y convencido que tiene mucho por escribir vestido de rojo, cobró dejando atrás un simple penal para convertirlo en un golazo de penal. ¡Gooooool! Rugió el Centenario.

Paciencia. El equipo está arriba donde la historia le demanda y donde se viene acostumbrando a estar. Paciencia; porque como el de este domingo que se escurre por las hendijas de una noche fresca, vivimos varios partidos el semestre pasado que fueron el gran laboratorio de la noche del siete. Paciencia, porque una semana es más amena cuando ajustas y reprendes con la alforja llena de puntos. Paciencia, porque ya vendrán esos días que tanto esperamos y que, no tengo un ápice de duda, traerán las sonrisas que tanto hemos esperado, y porque dentro de las cosas que Guimaraes nos enseñó con tanto esmero está el valor de la paciencia.  Paciencia, porque se viene el sábado (Froto las manos) y porque todo el grupo sabe que a ‘esos’ les tenemos que ganar.

Saludos y gracias por leer estas líneas

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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