EL VERDADERO PROBLEMA

#EscritoConElAlma

 

Hay tanto material en este riachuelo de vergüenza que no sé por dónde empezar. Iba a empezar por decir que un grande como América tendría que ganar este partido, pero recordé que la grandeza está en las hemerotecas, YouTube y la memoria de insensatos como yo. Luego pensé en iniciar resaltando los primeros tres minutos del equipo en Neiva y entendí que sería mediocre omitir la realidad. Por último, creí que lo mejor era utilizar la tarde lluviosa como metáfora del presente, pero a nadie le importaría ese esfuerzo. Entonces, sin mayores pretensiones, junté cuatro palabras para iniciar este texto desaliñado:

Huila nos está goleando.

Y el entrenador no reacciona. Al verlo refugiado en su silencio es inevitable recordarlo junto a Piedrahita durante los partidos que precedieron la desgracia. Metió un par de cambios como para sentirse activo pues era ajeno a lo sucedido en la cancha. Huila marcó el cuarto y la obligación era evitar la catástrofe; como si no estuviéramos viviendo una. Ya ni rabia produce el América de Cali de hoy… Cuando las cosas van mal hasta el tinto sabe a mierda.

Me cuesta, y presumo de buena memoria en estas cosas del fútbol y del rojo, recordar una seguidilla tan lamentable como esta que parece no tener fin. Ni siquiera en el génesis de la desgracia, en la desgracia misma, en el apocalipsis, el despertar y en la post desgracia hubo tanto bochorno. No exagero.  Este mes de marzo, que al fin termina, y que empezó el último jueves de febrero cuando Vladimir Hernández licenció la cadera de Hérner y Arboleda, ha sido el más lamentable en mucho tiempo. No nos vamos a ir a la ‘B’; al menos este año. Esa no es la preocupación inmediata.  El problema hoy, más allá de la displicencia, la  desgracia deportiva y el corazón arrugado del hincha, es la entraña de la institución; los egos, el dinero, los de la plata buena, el entrenador que se fue, el interino o el que vendrá. El déficit, las primas, los incentivos, los rumores, las cartas ocultas, las sombras siniestras, el silencio, los informes vacíos de 27 páginas, el discurso soberbio y desalentador, los saldos en rojo y el espejo inquisidor del pasado. El problema ni siquiera es la goleada en Neiva, las de hace unos días o las que vendrán; el verdadero problema de hoy es que no estamos tan sanos como creímos, y que difícilmente volveremos a ser ese equipo que muchos en la ceguera que produce la pasión, añoramos ver.

Al menos ya se acabó este mes mierda.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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