DIEZ SEGUNDOS

#EscritoConElAlma

AMÉRICA 0 – Millonarios 2 

DIEZ SEGUNDOS

Creí que Jersson, a punta de mística, presencia y algo de suerte, iba a lograr algo importante hoy. Pensé que al final de la tarde, el mágico “¡Jersson! ¡Jersson!” Sonaría de nuevo en el Pascual, como en aquellas tardes que combaten con los malos recuerdos para seguir en la memoria. Sin embargo, solo diez segundos bastaron para que el fútbol le gritara en la cara a Jersson, que no debió prestarse para esta recocha. Franco perdió el salto, Arboleda no cerró, Del Valle pateó mal pero contó con fortuna, Volpi saltó como un arquero de fútbol femenino y el partido terminó.  Diez segundos fueron suficientes para entender que Dájome juega de titular porque alguien ordena que así debe ser.

Luego, lo acostumbrado. Un equipo que juega a tontas y a locas. Que juega pelota con jugadores raquíticos  y directivos envueltos en una oscura vanidad. Ellos, los directivos, son los responsables de esta mezquindad. Son ellos, los directivos, quienes están arando un camino conocido.  Confieso que sentí un escalofrío al re leer esa última frase. Un camino conocido que sabemos cómo termina. Hombre, es inevitable pensarlo.

Jersson miraba el banco buscando a Catalina Usme. No la encontró. Tocó el equipo y perdió. Pronto Millonarios se regodeó de espacios para encontrar en un tiro de esquina el segundo que, apenas decoró el resultado, pues esta recocha se acabó a los diez segundos.  Somos una pena. Un chiste mal contado. Un equipo de medio pelo o de pipiripao.  Somos una risa o tal vez el hazme reír.  Somos todo, menos eso que en el fondo del corazón creemos ser; un equipo grande.

¡Ooooole! se escuchaba.

No sé qué vaya a pasar. Si el profesor Castro pueda solucionar esto y llegar al menos a 21 puntos para sumar es la tabla que nos interesa. Porque América, al menos este América contemporáneo, no está para ser campeón ni aventurarse a mirar de frente a Millonarios, Nacional, Santafe, Junior, y ni siquiera al Cali, bien pueda écheme la madre, pero, así es. Este América, de decisiones extrañas, de bochinches; esta mechita de engaños y mentiras piadosas, está para pelear por allá en los puestos 15 y 16, contra los rivales que enfrentará próximamente por no perder de nuevo el sitio en primera, porque la categoría; esa, esa se perdió hace muchos, muchos años.

Finalmente no retumbó el “¡Jersson! ¡Jersson!” En el Pascual. El epílogo de esta noche triste fue la imagen de esos diez segundos cubierta por el eco del siempre doloroso y desafiante ¡Oooooole! ¡Oleeeeee! … Cuánta tristeza junta, América de Cali.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

6Shares