DÉJENME SOÑAR

#EscritoConElAlma

AMÉRICA 3 – Pasto 1

DÉJENME SOÑAR

Todo inició en un saque lateral cerca de occidental con norte. Quién lo creería… Pérez lo ejecutó. Sin sobrarle nada de técnica, Rivas recibió y prolongó la jugada.  El balón surcaba el medio campo. Cuero recibió y sin mediar explicación extendió la escena que ahora tomaba lugar en oriental camino de sur.  Armero recibió. Corrió y lanzó un centro con diez años de reposo, añejo, preciso y exageradamente bello. En el área, Aristeguieta, voraz, se abalanzó sobre el balón, saltó como danzando en el aire y metió un cabezazo  terrible,  a tumba abierta. ¡Golazo!  Un gol aterrador, ensordecedor, sacado del mundo de Kakfa y puesto sutilmente en el infierno de la cancha del Pascual. ¡Golazo! Golazo.

No había lugar a la comodidad. El rojo siguió. El segundo se abría paso en medio del fragor del fútbol de un equipo refulgente que por instantes, tal vez exagere un poco, emanó chispas. Cuero, porfió y ganó un balón que luego cedió a Cabrera. Yesus, controló con derecha para poner de zurda el balón en la red y las cosas en su sitio. El anciano que hoy volvió a la cancha, se levantó de su silla, lanzó el impermeable lejos y con la autoridad que le da 70 años alentando al rojo grito: ¡Goool, hijueputa. Gol! Se sentó mientras complacido entonaba el remate de un canto que lo hace delirar “Soy americanoooo y al rojo lo quierooooo”.  Hombre, que alegría ver al rojo así.

– PEEEEENAL –

América no tardó en sentenciar el juego. El juez señaló un claro penal. Pérez pidió el cobro y nadie discutió. Se acomodó diagonal al balón con la solemnidad que se estila en estos casos. Corrió en puntas, se agachó, levantó la cara y puso el balón donde había clavado la mirada. El estruendo de gol mimado  por la lluvia que no dejó de caer, fue un poema de esos que ya nadie se atreve a escribir. Gol. El partido al que aún le faltaba media vida y la noche que aún no destapaba todo el guaro que merecía, ya eran perfectos. El equipo trotó un poco como esquivando la goleada, perdonó a su rival y recibió un gol infame pero admirable. Fin del partido

Esta hinchada cansada de vociferar goles imaginarios y mendigar fútbol de cancha en cancha, hoy cantó tres goles reales, de esos que acarician el alma y se graban en la mente. Esta hinchada, terca y optimista de raza, hoy disfrutó de su equipo como hace tiempo no lo hacía en casa. El de hoy fue un América ligeramente dulce, no empalagoso. Un equipo que no imaginábamos en la amargura trepidante de meses pasados. El de hoy, 15 de septiembre, fue un equipo responsable y respetuoso que invita a soñar, que al final es gratis; así que déjenme soñar. Déjenme soñar y perderme en ese sueño que no me canso de soñar. ¡Vamos, América. Vamos!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

1338Shares