CUESTA CREER

AMÉRICA 1 – Nacional 2

#EscritoConElAlma

CUESTA CREER

La pólvora reventaba el cielo circundante a San Fernando y el guaro no se servía en una diminuta y arrugada copa de plástico sino en un cristal fino de ilusión.  Ureña falló, dejó los taches sembrados en la pierna del rival y recibió la tarjeta roja… Todo se venía abajo. No obstante, el poco confiable equipo del precoz entrenador asimiló bien la expulsión y emparejó a partir de la solidaridad el juego y un poco las emociones. Cabrera lanzó un balón área que resulto siendo un pase de los que levantan a la gente de sus sillas. En el barrio, en el estanco junto a la cancha, en la sala de la casa, en el palco, en el bus todos dejamos el sitio cuando Quiñones controló y recibió la falta. Todos menos el entrenador que permanecía sentado, sereno y ajeno a la responsabilidad emotiva y visceral que trae este partido harto de historia.  ¡PEEEENAL!

Adriancho cruzó el remate. El arquero al otro lado y con un aire surrealista America de Cali mandaba en el marcador.  La pólvora actuó de avalancha en las tribunas y sirvió de acústica perfecta para el abrazo de gol que a la distancia estrechábamos los hinchas ajenos a lo que vendría. ¡Gol! ¡Hay que saltar, hay que saltar! Sin embargo, otro error individual, esta vez de Graterol cuando el primer tiempo expiraba le concedieron un penal absurdo al rival. Gol de Nacional.

Aún con el empate, que en al minuto 15 del segundo tiempo es un buen resultado, reflexiono y veo hacia atrás dos derrotas seguidas en casa y el fútbol fugado de la camiseta y la confianza por el suelo y el esfuerzo de los jugadores sin brújula ni cabeza y veo al entrenador de América de Cali, sentando, muy pancho, lejos de la raya, con las piernas cruzadas, alternando la mirada a la cancha con el cielo y entiendo que esta noche todo va a salir mal.  Mijo, Juan; esto es América. Estás dirigiendo al campeón de Colombia, en casa, en el Pascual Guerrero, frente a Atlético Nacional.  Estás empatando, los jugadores se están cansando, el rival toma confianza con el balón. Sentaaaado, sabroooooso, si pudiera habría pedido que alguien le cebara un mate. ¡Espabile, mijo! Vaya a la raya. Grite. Finja que le importa.  Transmita algo…. Siguió sentado, hizo un par de cambios, un asistente suyo daba indicaciones mientras los jugadores seguían retrocediendo y pagando un precio alto por los errores individuales y la indolencia protuberante que bullía desde la silla del entrenador. Gol de Nacional. Acabe esa mierda, juez.

Esto sigue el próximo sábado. El rival no es el Nacional de la liga Postobón sino uno pobre que hoy ganó porque nuestros errores fueron más grandes que las virtudes. Se puede, claro que se puede, pero cuesta creerle a un equipo que pasó de 14 fechas invicto de local, una de ellas el 28 de noviembre de 2019 y otra el siete de diciembre 2019 a perder tres partidos en línea en casa ¡TRES PARTIDOS EN CASA, JODER! Cuesta creerle a un equipo cuya figura deja de sonreír. Cuesta creerle a este América del entrenador sentado. Alentaremos el sábado, como corresponde, como es nuestro deber como hinchas porque la institución siempre estará primero. ¡Vamos, América!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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