CÍRCULO VICIOSO

#EsritoConElAlma

El equipo, aferrado a las matemáticas y una actitud voraz inició el camino de la épica: ganar hoy, el jueves, el domingo y la próxima semana. Vaya tarea compleja. Sin embargo, el fútbol le sonrió al rojo. Pronto, en el preludio de la amargura, Dájome y Lizarazo, sí, juntos; porfiaron en el área rival y encontraron la bendición de un penal.  Borja, en el sitio donde más cómodo se siente, con su mirada lanzó a Viera a la derecha y mandó el balón a la izquierda donde retumbó el gol, gol , gol, gol, gol, gol de Amééééééérica.

La intrascendente reacción de Junior quedó sepultada en el trajeado césped de San Fernando, cuando una serie de toques, precisos y constantes recorrieron la serenidad de la tarde. Parecían otros, o tal vez los mismos que ilusionaron en enero. Al final de ese acto, Mosquera lanzó una pelota que se hizo pequeñita en el aire de tanta precisión, Angulo recibió y con un desparpajo demencial tocó el balón deshaciéndose de la marca y dejando el balón a un metro de la raya de gol. Ufff, qué belleza por Dios. Borja, cayéndose, punteó el balón sellando un gol de colección. El profesor Felicio saltaba, celebraba, sonreía… Lejos estaba de creer que al final del drama, él sería el villano mayor. El primer tiempo terminó con la brisa de San Fernando recorriendo el rostro satisfecho del hincha y aplausos que más tarde cambiarían su dirección. Todo era alegría. Qué susto.

Seré breve. Viera no tocó el balón en el segundo tiempo, los recogebolas y fotógrafos de sur se quedaron sin trabajar. El entrenador metió la mano y le solucionó la vida a Comesaña y los Char. Bejarano sigue sepultando los buenos recuerdos.  Junior empató acariciando la victoria, y América simplemente jugó como equipo chico… El partido terminó.

Salvo un evento extraordinario de esos que pocas veces nos ha tocado, el semestre terminó. Siento que perdemos mucho tiempo viendo nuestro presente en un pasado lejano y no reflejado en el pasado reciente y tortuoso que vivimos… Le contaré lo que viene en este círculo vicioso: América ganará un par de partidos más y rasguñará la clasificación, dejan al entrenador para el próximo campeonato. Salen 15 jugadores. Llegan 12 o 13. Siete de ellos sin actividad, uno o dos lesionados y un par de extranjeros (seguramente europeos) que jugarán un partido brillante, luego irán a la banca, después a la tribuna y antes de diciembre volverán a su país. No hay ofertas por Borja. El equipo logrará algunos puntos, perderemos feo con Nacional y Millos. La tabla de posiciones seguirá sentenciando lo que resistimos a aceptar. Llegará la crisis…  Putearemos a jugadores, cuerpo técnico y directivos.  Tenderemos sobre la tribuna un trapo que diga “Solo sirve ser campeón”, cantaremos “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”, exigiremos respeto por la historia y los colores. El entrenador presentará dos veces su carta de renuncia; a la tercera será aceptada. Corre la fecha 12, los ánimos estarán caldeados, el hincha está puto.  Llegará el nuevo entrenador, dirá que ese grupo no lo armó y todo, absolutamente todo, como en un círculo vicioso y deprimente, iniciará de nuevo.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

 

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