CARTA DE UN EQUIPO DE FÚTBOL PARA SU HINCHA.. LÉANLO!

¿Vos no te acordás cuando de pendejo entonabas con una voz distinta a cualquier otra las canciones que me dedicabas? ¿Vos no te acordas que dijiste un montón de veces que el día que no estés mas vivo tus cenizas tenían que desparramarse en mi estadio (en TU estadio, en NUESTRO estadio)? ¿Vos no te acordas como bailamos juntos a otros equipos que parecían imbatibles? ¿Vos no te acordas? ¿No te acordas de cómo creíste que toda tu vida iba a estallar desde tu garganta de tanto gritar? ¿Vos no te acordas como lloraste por mi? ¿Y te acordas de cómo lloraste, pero de felicidad, por mi? Te acordas, te acordas porque lo seguís reviviendo todos los días, porque lo seguís haciendo.

Hoy a mí se me llenan los ojos de lagrimas, porque te veo a vos, porque veo TUS ojos (tus ojos que tantas veces vi que me miraban llenos de orgullo) cada vez que fallo, cada vez que te fallo, y los veo tan tristes, tan decepcionados. Nunca quise fallarte, nunca quise decepcionarte. A vos, que me mande la macana que mande no me cambias por nada; a vos, que aún estando en terapia intensiva seguís viniendo a verme y me seguís trayendo “flores” (me traes banderas; me traes la camiseta sintiéndola como siempre, como nunca; me traes papelitos infinitos; y me vuelvo loco, porque son pocas las veces que te vas contento, y aunque lo disimules me doy cuenta del dolor que sentís al verme así; pero volvés, y volvés siempre.

Yo te conozco, y sé muy bien como me defendiste tantas veces frente a cualquier persona que intentó desvalorizarme; se cómo te peleaste con amigos, con tu familia, por mi. Sé todo lo que hiciste. Sé que postergaste compromisos impostergables para verme, sé que viniste incluso ese día que pensaste dos veces mirar el partido por la tele porque no te sentías bien. Sé que recorriste kilómetros, que gastaste muchísima plata por mí. Sé que si no podes venir, porque nos separan montañas o mares o simplemente cientos de edificios y plazas, estás presente, estas ahí viéndome, fiel, siempre fiel. Sé también, que al fin y al cabo, no esperas nada a cambio, que aunque te vayas con bronca, impotencia, dolor, que aunque te vayas con alegría, cantando tan fuerte que te escuchan hasta en Japón, te alcanza… te alcanza conmigo… Y lo sé, porque sino fuera así no te vería siempre, siempre ahí, firme, desde donde estés gritándome para que me levante.

Muy bien sé que los grandes mueren de pié. Yo hoy estoy de rodillas, pero no tengo intención de morirme, por vos. Por que vos te mereces que yo me recupere. Porque si no fuera por vos no existiría.

Yo no sé si alguna vez te agradecí, quizás nunca sentí que hiciera falta, pero ahora necesito hacerlo (parece que es cierto que en los momentos malos uno empieza a ver las cosas distintas). Como vos me agradeciste a mi por tantas copas, por tantas vueltas, por incontables partidos que ganamos juntos. Gracias, gracias por ser no solo un hincha, sino por sentirme tan parte de vos, gracias por llevarme tatuado en la piel o en el alma, gracias por quedarte al lado mío, gracias por sostenerme la mano cuando creo que me la vas a soltar. Gracias a vos por quererme tanto.
Hoy te necesito, como siempre te necesité…

 

Autor: Anónimo.

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