CAPÍTULO REPETIDO

#EscritoConElAlma

Jaguares 2 – AMÉRICA 2 

La ingeniería de la mitad de la cancha regresaba a la titular. Sin embargo, solo uno de los tres funcionó.  La industria del medio campo sintió la ausencia de claridad y su producción fue limitada y vana. Solo Paz que tiró una cruzada solitaria de presión al rival, recuperó lejos de su radio de acción y asistió a Rangel para el primero; trabajó con esmero y dedicación. Carrascal y Sierra, lamentablemente, no tuvieron un buen partido y el equipo lo sentiría más adelante…

El gustico de ganar en esta cancha puta parecía saborearse al fin. A pesar del empate del rival y un juego turbio y mareado, América encontraba en las sobras del primer tiempo un penal que Rangel cambiaría por gol y luego celebraría con su bailecito recogido, la palmada sobre el escudo y el beso para los suyos.  Zapata, Rufai, detuvo el disparo de Rangel como le atajó el doble penal a Rueda en el cilindro de Avellaneda aquella noche mágica que jamás olvidaremos (Grande Rufai). Hoy, en ese minuto crucial, se quedó con el balón, el primer tiempo y las ganas del goleador.

Luego, algo que pasa cada año bisiesto, nos tocó a nosotros. El ‘tiburón’ Romero marcó doblete. Lo que indicaba, claramente, que algo serio y preocupante sucedía en la cancha. El campeón, angustiado por la realidad del juego y su impotencia no encontraba reservas de su fútbol… El tiempo corría y a la tarde nada que le caía la capa. Adriancho buscaba un espacio. Rangel se fastidiaba.  El rival se defendía y Rufai seguía atajando como lo hizo esa noche durante los noventa.  Guimaraes movía el equipo con lo que tenía en el banco. Seis de adición y la derrota parecía una sentencia taxativa. Minuto 95 y muchos segundos. El campeón caía derrotado una vez más en Montería.

– PEEEENAL –

Cabrera, saltó al rescate como lo hizo Velasco en septiembre.  Adriancho, Cabrera y Rangel debatieron y decidieron con la mirada. Rangel tomó el balón.  ¿Y si lo bota? ¿Y si lo ataja? Ni siquiera en los penales más trascendentales del equipo he cerrado los ojos.  Pero cuando un jugador pierde el primero y cobra el segundo, por cábala o cobardía prefiero no verlo. ¿Y si lo bota? ¿Y si lo ataja? Cambió el palo y el grito agudo y coralino del relator señalaba que el balón vencía a Rufai y que hoy, aunque no hayamos perdido, tampoco fue el día de ganar en esta cancha puta… A pesar de ese tufo fétido que queda por el resultado y el recuerdo de haber iniciado ganando al minuto dos del primer tiempo para terminar repitiendo el capítulo del 15 de septiembre del año anterior, me quedo con las ganas del equipo y el deseo de ir por el partido y no resignar jamás las posibilidades. Espero que las lecciones se aprendan y se apliquen el 3 de marzo cuando al frente nuestro se aparezca de nuevo una camiseta celeste… Por lo pronto la fiesta se traslada a Armenia  donde estará la gente del rojo alentando y cantando al ritmo de noches de fantasía “Hoy he vuelto escarlata. Ha llegado el momento”. ¡VAMOS, AMÉRICA!

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ — @MBER226

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