ASÍ NO, AMÉRICA.

#EscritoConElAlma

 

Leí y re leí la alineación. – Lo esperado – Pensé con un tufo de satisfacción y alegría. Vamos a atacarlos y asfixiarlos con este equipo diseñado para romperlos adelante y dar el golpe que esperamos con paciencia bíblica. Rodó el balón. ¡Vamos, carajo! Qué lindo será ganarles en este, el templo de la soberbia.

Sin embargo, el andar de los minutos diluyó impunemente aquella convicción con la que empezó la noche. El equipo, excedió el respeto y las precauciones, limitándose a  esperar, agazapado, enconchado y ajeno al fútbol que ha tocado el corazón del hincha, del que sufre y vive por esta pasión.  Tal vez esa fue la idea del entrenador, tal vez así traeríamos los puntos, tal vez así les ganaríamos. Nacional tocaba y tocaba, sereno, pues sabía que  en algún momento tendría su oportunidad. Mientras que los nuestros miraban, cortaban juego y se zafaban de la pelota como si fuera un trozo de carbón vivo. Este no es el equipo que venía jugando. Así no, América. Así no.

Entonces, llegó el momento de hacer valer el plan de juego justo cuando el reloj empezaba a acosar al local.  Borja, en plena área propia, rechazó como un defensa central hasta la cabeza de Ramírez, (de pobrísima actuación), pero, con un toque de cabeza eficaz e imperceptible, asistió a Dájome…. La soledad en la que recibió encendió la ilusión del gol. Adelantó el balón. – Está solo – Gritaba el corazón desenfrenado que aceleró su andar. Controló y siguió al frente con evidente ventaja sobre su marca. – Tiene que ser gol – Insistió el corazón excitado. Dájome, con el número 9 a su espalda, pisó el área, agachó la cabeza y pateó tan mal como pudo. El corazón se silenció.   – Se lo comió este desgraciado – Así no, América. Así no.

Gol de Nacional.

El equipo reaccionó obedeciendo la necia obviedad del gol. Y durante el tramo que estuvo por debajo del marcador, pudimos apreciar que había con qué inquietar a un rival que no es la sombra del multi campeón de años anteriores. Qué triste todo esto. El rojo, jugado, tuvo la oportunidad de empatar. Hérner de toque fino asistió a Borja, pero su remate rebotó en el pecho del arquero. ¡Nooooo! No, no y no. ¡Nooooo! Así no, América. Así no.

Golazo de Nacional. Para rematar nos marcan un gol de exhibición. Fin del partido.

El equipo, vencido, y agobiado, cayó sobre el césped personificando una catástrofe solemne de la que mañana, entre carroña y otras delicias, hablarán los diarios, las emisoras, y los valientes del teclado. Bien merecido, porque estos partidos se juegan con el alma, con los güeeeevos en la punta de los guayos y la mirada fiera. Estos partidos se luchan, nunca se resignan como lo hicieron hoy. Así no, América. Así no. El domingo, dejábamos la cancha con la saludable alegría de una victoria clara; y hoy, la dejamos con los ojos humedecidos por el brillo triste de una derrota dolorosa. Es este partido, una historia jarta y desoladora, de esas difíciles de contar y que es mejor evadir y procurar olvidar.

Perdimos. Y qué mal perdimos. Ganaron. Y qué bien nos ganaron.

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ – @MBER226

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