MINUTO NOVENTA Y ALGUNOS SEGUNDOS

#EscritoConElAlma

 

El equipo preso de una angustia sofocante erraba cada pase que intentaba. El fútbol había pasado a un plano secundario remplazado de tajo por las vísceras y la fuerza testicular que pedía sin tregua una tribuna voraz.  Metían, se jugaban la vida pero no era suficiente.  El frenesí del juego y del presente los hacia lucir aparatosos y hasta torpes. Se vaciaron en la cancha pero el resultado seguía siendo implacable. 1 – 1 y el rancho ardía. Era una sentencia, literal. Era revivir sombras y sentir aquellos aromas nauseabundos que por tanto tiempo nos asfixiaron. El empate era cruel.

 

El tiempo seguía pasando. Cada vez faltaba menos y la impaciencia hacia su trabajo.  El rival lucía mejor y llevaba el partido al estado que le convenía. – Nos salvamos – Minuto 70. Minuto 75. Minuto 80. Un cigarro a medio aspirar tras otro pase errado que interrumpió una plegaria al cielo. ¡Así es muy jodido! Minuto 87.  Solo hasta ese instante pensé ligeramente que el empate estaba consumado y que la victoria se esfumaba como parecía partir la permanencia.

 

La gente seguía pidiendo ¡GÜEEEEVOS! ¡GÜEEEEVOS! ¡GÜEEEEVOS!

 

Botinelli recibió sobre el filo del área. Olmes pasó a su espada. Lo ignoró busco su perfil y pateó. Tiro de esquina. Corrió a buscarlo como si fuera el minuto cinco de la primera parte y no el 90 de un angustioso andar. Descargó su mirada sobre el balón. Respiró. Levantó los brazos señalando una coordenada imaginaria en el área rival. Corría el minuto 90 y algunos segundos. Gareca dejó la concentración de Perú y llego al punto penal. Bermúdez soltó el micrófono y fue al primer palo. El balón surcó el cielo de San Fernando trazando una figura delicada hacia el centro del área…

 

Arboleda se levantó venciendo su bajo nivel y conectó el balón con el cráneo y todo su pelambre. El arquero estiró su humanidad y contuvo aquel golpe de bayoneta… ¡UFF! ¡No puede ser! Mientras el balón daba tumbos en el aire el corazón casi infartado recibió la caricia consoladora que premió el esfuerzo y la constancia en esto de ser americano. Olmes saltó, se elevó cuan ligero y escuálido es y de un cabezazo ambicioso y veloz desvió el rumbo de una noche de lamentos y lo llevó al éxtasis total. El balón picó en la raya de gol y de allí acompañado del alma de un pueblo insaciable saltó mágicamente a la red lateral donde explotó e hizo estallar la garganta de los que nunca faltan. ¡Goooool! El corazón se quería salir del cuerpo para saltar a la cancha y abrazar esta victoria sufrida y necesaria. Gol por Dios. ¡GANAMOS, CARAJO!

 

Dame siempre ilusión, dame salud para vivir y acompañar a este equipo hasta el fin de mis días. Dame un abrazo escarlata y si cae una lagrima que sea en el pecho de otro americano. Dame motivos para ser feliz y juntos pelear la permanencia con furia y valor. Dame fuerza para alentar y gritar con el alma dale rojo, dale. Dame otro minuto noventa y algunos segundos para gritar desaforado desde las entrañas otro gol que valga la permanencia. Vamos, vamos América. Vamos. ¡Vamos carajo! 

 

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMÚDEZ / @MBER226

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