MEJOR ASÍ

Era inevitable sentir una leve brizna de frustración después de los primeros siete minutos. El rojo no arrolló a su rival como lo hizo con los dos anteriores y la idea de otro gol tempranero se diluía a la luz de un toque intrascendente. Sin embargo, la certidumbre latente que este juego sería trámite estaba en cada corazón escarlata expectante del momento que el equipo lanzara su borrasca ofensiva. No fue así. Las malas entregas y una excesiva apropiación del rol de visitante, marearon un poco aquella certeza de liquidar pronto este asunto y colgarnos con tranquilidad del lote de punta e ir soltando el promedio.

Después de 30 minutos difíciles de digerir, Martínez Borja recibió a borde de área un balón aislado que hizo peligroso cuando recibió la patada clásica que sentenciaba tiro libre. Juan Camilo Angulo frotaba sus manos, el hincha acariciaba un presentimiento y el aroma de gol desplazaba aquel tufillo de frustración de la primera media hora.  Juan Camilo, con los mismos pasos cortos del miércoles y el cuerpo ligeramente arqueado en señal de perfección, expulsó de su pie derecho, convertido por estos días en instrumento mágico, una línea curva al arco rival que pronto estrellaría la red. ¡Goooooo…! ¿Quéééé´? – Palo – ¡No!

El balón fue devuelto por el palo.  Dio un bote en el deteriorado verde y saltó por obra divina al pie derecho de Martínez Borja que casi desbaratándose lo rozó y mandó suavemente al fondo de la red. Gol. Gol. Un gol de una importancia infinita. El goleador cumpliendo de nuevo. ¡No te vayas nunca negro hermoso!

Sin duda vendrían más goles. El juego entraba en el terreno de la comodidad.  El rival con su pobreza ofensiva manifiesta tendría que atacar y los espacios vendrían a borbotones para los nuestros. Lamentablemente no hubo tal.  El equipo lucía relajado. Conforme. Las malas entregas pulularon y se nos pasó el tiempo esperando que el rojo volviera a atacar.  El profe Torres recostó el equipo, exageró las precauciones. Él es así, no se pone colorado si cree que lo tiene que hacer así vaya en contra del mundo entero.   A pesar de la cautela innecesaria, el rival tuvo la mejor opción de acabar con todo cuando su delantero a un paso de la raya de gol, con ventaja sobre su marca y Bejarano vencido, recibía el balón. El empate era inminente… Se nos tiraron la fiesta… De repente y a centímetros de impactar, una pierna milagrosa, salvadora y precisa atravesó ese espacio entre la red y la cabeza del delantero impactando el balón y lanzándolo lejos, lejos del peligro y del empate. Castañeda conservó la victoria con un rechazo que vale tres puntos y mil sonrisas, literal. ¡Ganamos! ¡Ganamos, carajo! Había que ganar y el equipo lo logró.

No fue un gran partido, no sobró nada, pero es mejor así para estar aterrizados y no creernos el cuento todavía  Mejor creer que el partido malo de esta vorágine de abril era este y ya pasó.  Mejor así, con el arsenal  listo para el jueves.  Mejor así, para corregir con esmero y sin soberbia.   Es mejor así cuando tu equipo te abraza con una victoria para iniciar una semana tranquila alejada del muladar de las burlas y el promedio. Es mejor así cuando ganas en serie y empiezas a ver los objetivos trazados con la fascinación de un hermoso amanecer. ¡Vamos América!

 

Saludos y gracias por leer estas líneas.

MAURICIO BERMUDEZ / @MBER226


#EscritoConElAlma

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