EQUIPO CHICO

 

América, representado por un grupo de jugadores estancados y un entrenador regodeado en su fracaso, encontró una pequeña luz de esperanza cuando Botinelli lanzó a la red lo que parecía ser el fin de esta racha. El rojo ganaba su partido. Cumplía el deber. Se veía un poco mejor que su rival pero la incertidumbre que ronda el corazón escarlata no dejaba disfrutar ese efímero instante de placer. Sin embargo, el primer tiempo terminó y el equipo seguía arriba en el marcador. – Hoy despegamos – Mentí al sensato que habita en  mi cabeza.

 

¡Ay Bejarano de mi vida! Cómo te vas a equivocar  esta noche, justo hoy.

 

El equipo, acéfalo como es costumbre perdió los papeles. El entrenador rival movió con suficiencia su tablero y sus hombres. El nuestro alternaba su rostro entre la conchudez y la desidia.  Sentado veía como el partido y un presente que el mismo forjó con sus decisiones absurdas le pasaban por encima. América envuelto en el traje de equipo chico que luce con cinismo, perdió el rumbo del partido como de su propio e incierto destino labrado con azadones de vergüenza. Gol de Envigado.

 

Somos un equipo chico. Sin mística. Sin rumbo. Somos un equipo chico al que le gastaron los ahorros de grandeza forjados por quienes solo podemos ver en hemerotecas y libros de historia. Somos un equipo diminuto incapaz de superar un reto, un mal momento. Nos han hecho chicos leyéndonos cuentos de guerreros, aves míticas, decisiones precisas y serpientes que no duermen. Somos un equipo chico que hoy merece lo que le está pasando.

 

Fin de partido. Perdimos, para variar. Qué fácil nos ganó ese equipo.

 

Somos un equipo chico sin cara para enfrentar un compromiso serio. Un equipo sin prioridades… ¡Nos estamos yendo a la ‘B’! Estamos recorriendo ese camino añejo que nos llevó hasta el penal de Chávez. ¡Nos estamos yendo a la ‘B’! Reaccionen, hagan algo. No dilaten más las decisiones que debieron tomar hace cinco partidos. No nos vayamos a la ‘B’ resignados como un equipo chico que va y viene. Quedan nueve partidos. Hay esperanza, hay fe, nos las maten con necedad y orgullo. No nos dejen ir a la ‘B’ porque morimos. No tengo lágrimas para llorar otro descenso.

 

Señores directivos: ¡No nos dejen ir a la ‘B’!

 

Hernán Torres no es más el entrenador de América de Cali. Era inevitable e insostenible. Se va como el entrenador que dirigió el equipo que ascendió, y como el que talló con martillo y cincel la piedra del segundo descenso, porque recibió un equipo en la ‘B’ y hoy nos lo entrega aún más chico y de nuevo en la cochina ‘B’.

 

Saludos y gracias por leer estas líneas.

 

MAURICIO BERMÚDEZ / @MBER226

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