EL ARROYO DE LA 21

Hay partidos que retan a un entrenador a dejar en salmuera sus convicciones y optar por la sencilla.  Son esos juegos, que pueden ser memorables o simplemente se pueden convertir en pesadilla.  Hay partidos para jugarlos sin delanteros o con tres. Sin laterales, o centrales, uno o dos de recuperación, qué voy a saber yo que soy un simple peregrino. Pero el de hoy, que en la víspera nos dio la señal, el de esta noche llena de espectros en Barraquilla era para jugarlo con marca, ¡Con marquita mijo! Con dos volantes bravos, sanguíneos…

 

El equipo que inicio ligeramente bien empezó a sucumbir por la arremetida violenta del rival que copó cada hebra del hermoso césped del Metro.  A la defensa le quemaba el balón. El de marca perseguía, estéril, a los rivales. Arboleda y los de adelante naufragaron. El equipo no asimiló un gol de Junior y cayó sometido por la fuerza del rival y sus propias debilidades…. La sencilla profe Torres. La sencilla.

 

El segundo tiempo inició y el equipo no cambió. La zona franca que supone un lateral izquierdo como el que tenemos, de nuevo fue aprovechada por una fiera que recibió en una soledad aterradora y con convicción solemne marcó el segundo. ¡Vamos América! ¡Vaaaaamos! Sin embargo, el equipo seguía sometido. – Nos van a golear – Pensé.  Parecía que Junior estuviera jugando con doce o trece. Y Chará que hizo lo que se dio la puñetera voluntad, arrumó  a seis de los nuestros y asistió a Gutierrez que marcó el tercero.  Solo ahí, con el agua al cuello, con la humillación a punto de parir en los brazos de una goleada.  Solo en ese momento tétrico, cuando el arroyo feroz de la 21 ya había devastado las ilusiones de buen juego y un puntico.  Solo ahí, cuando el equipo se revolvía con los escombros que llegan al rio arrasados por el arroyo, solo ahí, en ese instante yermo, el profe Torres metió mano. – Ya pa’ qué – pensé.

 

Gutiérrez golpeó con la mala leche que lo caracteriza y nadie lo encaró. Chará  jugó a placer y ni una patadita para ablandar. Ovelar abrió los brazos y nadie se los bajó de un manotazo. No solo ganaron bien jugando fútbol, también ganaron de bravos y eso sí que es doloroso.  Más cambios y con ellos opciones de gol perdidas por el rival. Nos salvamos de media docena hasta que por fin Roldán levantó los brazos y acabó con esta murga. Nos ganaron muy bien. Nos pasaron por encima como el arroyo de la 21 lo hace con los inadvertidos que pasar por ahí.  Y eso fue América esta noche, un desprevenido y confiado que hizo caso omiso a las lluvias y truenos que precedieron el arroyo que al final lo arrastró.

 

Estoy absolutamente seguro que este equipo ganará más partidos de los que perderá y será protagonista, pero hay que tomar medidas, no dar papaya y extremar precauciones para juegos como el de hoy. En la nómina hay suficientes jugadores que pueden dar una mano en partidos como este. Hay que pasar la página sin omitir el baile que nos comimos esta noche terrible que tendremos que borrar el próximo domingo porque vamos a ganar, no tengo duda.            

 

Saludos y gracias por leer estas líneas

 

MAURICIO BERMÚDEZ / @MBER226

 

#EscritoConElAlma

 

Comentarios

  1. Excelente artículo. A corregir y de verdad no espere uvas de un árbol de limones ya Vasquez y árbol mostraron lo que pueden dar y no es la jerarquía que necesita el América.

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