CAMBIO DE PLAN

#EscritoConElAlma

 

Eisner Loboa, titular, camisa 29 – Es que Torres no se ayuda – Va la madre.

 

El nebuloso fútbol de América dio un espacio durante trece minutos a la actitud e intensidad. Luego, el mazacote fue el mismo de jornadas anteriores y la saliva con la que se pegó esta sarta de errores, se empezó a escurrir dejando en ruinas los sedimentos de un abrazo que hoy justo cumplía nueve meses.

 

No hubo cambio de plan. El equipo intentó, si es que trotar y pelotear se puede llamar intentar. Pero no lo logró pues la incapacidad manifiesta al parecer ya tenía la sentencia, y la dicha inaplazable de ganar un clásico tampoco sería en esta noche casi fúnebre.   Esperamos cinco años para volver a encarnar el fragmento célebre de Cali pachanguero y salir con estas. Todo triste y doloroso como este presente majadero que nos ata sin piedad a las cloacas sedientas de rojo.

 

Adentro Olmes García, camisa 17.  – Es que Torres no se ayuda – Va la madre.

 

Bejarano, de lejos el mejor y el único cuyo rostro y acción reflejan el sentir del hincha, atajó un penal sosteniendo nuevamente con sus guantes esta farsa desgraciada. (Qué habría sido de este universo si Bejarano no ataja aquel cabezazo de Céter) Como una premonición, Olmes García haciendo gala de una limitación terrorífica… Se lo comió. Al oído la voz lejana de mi abuela diciendo que del cilantro nunca puedes esperar cerezas.  Acto seguido Sambueza empujó el balón a la red sepultando no solo el proceso de Hernán Torres sino sentenciando el cambio de plan.

 

Eso no se hace América… Eso no se hace rojo.  No te puedes ensuciar en tu hinchada, en la gente que va a la cancha muchas veces dejando el buche vacío para ir a gritar dale rojo. No hay derecho a que te ensucies en la cara del abuelo al que el cansancio de la vejez no le mermado la pasión y el padre que llega a la cancha con su pequeño hijo rojo hasta la coronilla en un acto solemne de educación sentimental. Eso no se hace con un pueblo que revienta en fidelidad, que va a las gradas que otros abandonarían y que se ha tragado las peores desgracias, pero alienta con la misma necesidad de respirar.

 

El partido terminó y el cambio de plan al que tantas largas le dieron ahora es inevitable. Ojalá sea traer uno de los dos entrenadores disponibles y con pedigrí para sacar esto adelante, porque por ahora el único cambio de plan que tenemos es dejar atrás el plan A que tanto esfuerzo, lágrimas y dolor nos costó emprender, para iniciar el sombrío pero familiar plan B. Es escalofriante pensar en eso que pensamos al ver la tabla de promedios y sentir como las lecciones no aprendidas taladran el alma.

 

Es cierto que esta pasión es indeleble y que estamos hechos de algún material volcánico y celestial. Que no hay otra hinchada como esta y que nos bancamos con gallardía la más dura de la historia. Pero también es cierto que un segundo descenso sería el fin. Literal.

 

Saludos y gracias por leer estas líneas.

 

MAURICIO BERMÚDEZ / @MBER226

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